¿Quien hubiera imaginado
la energía indivisible contenida
en esas dos hojas cayendo
agitadas por el viento
de un amor otoñal?
¿Recuerdas?
La ardiente impaciencia
La velocidad para alcanzarte
en medio de la noche lunar
La luna
En los ojos mas hermosos
Tus ojos
dos lunas de agua fresca
Dos lagrimales gotas cristalinas
de futuro
La experiencia redimida
por el temblor de una insólita inocencia
El querer y no poder expresar
lo indecible evidente
El beso inaugural
Esquivo
y exquisito de inocente culpa
El primer relámpago
anunciando la tormenta
Y ahora
365 amaneceres después
La lluvia necesaria lavando
nuestros amaneceres con el sol del Grillo
Y nosotros
Aquí todavía
Tierra húmeda y fertilizada
de amor otoñal
anticipando el giro
del eterno retorno
a la primavera
jueves, 13 de septiembre de 2007
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